miércoles, 22 de julio de 2009

Lluvia de pétalos de una rosa caen sobre mi cabeza. Hormigas recorren mi cuerpo mordiéndome en diferentes partes. La brisa del aire es fuerte más sin embargo tengo calor. El suelo tiene un olor a hierba fresca. Me quiere dar sueño, pero no quiero dormir. Las mordeduras de las hormigas me dejan de importar. Entonces los pétalos sobre mi cabeza empiezan a lavar mis recuerdos y me pongo de pie para secarlos con la brisa del aire. Ya no tengo calor. Voy matando poco a poco las hormigas que quedan en mi cuerpo. Recojo los pétalos de lluvia sobre mí y las guardo en un libro que estoy escribiendo para ti.