
Háblame cada vez que necesites decirme algo que por muy pequeño pueda molestarte de mí, porque créeme, eso tan insignificante de mí puede apartarme de ti. Escúchame cada ves que al igual que tú yo tengo algo que decirte, léeme no sólo los labios cada ves que te pronuncio un te amo, porque si por un momento me miras a los ojos veras en ellos lo que significan realmente esas palabras para mí. Déjame amarte tan plenamente como el corazón me lo permita y me lo pida, por el tiempo que este sentimiento siga vivo, que si puedo decirlo la verdad es que no creo que nada lo pueda destruir. Bésame todos los días de la misma forma, pero cada día con un poco más de amor, porque eso es lo que realmente da significado a un beso. Y si acaso todo esto, es verdad, amor… Hagámoslo tan fuerte como un árbol que con el tiempo madura, tratemos de no dejarlo morir, sembrémoslo juntos, veámoslo crecer juntos y si un día pasa, dejemos que muera de la mejor manera posible.