En la pizarra del viento mi estampa dibujada, bajo los rayos del sol está mi figura. De arena del desierto mi estatua formada, mi semblante muestra mucha cordura. Mi sangre agua del mediterráneo salada, mi mente de hombre de las llanuras. No huelo a petróleo ni soy de tierra sagrada, voy vagando donde el viento me susurra. Pero en tierra de bienes hice mi parada, donde hallé la gente limpia y pura. Donde mi alma fue abrazada, y comprendí que la vida no es tan oscura.